Resultados obstétricos y perinatales después de la transferencia de embriones frescos o descongelados: un análisis de 112.432 embarazos.

ANTONIO L. GONZÁLEZ – Laboratorio CEIFER Biobanco


Con la mejoría de las técnicas de crioconservación en los últimos años, el número de transferencias de embriones congelados/descongelados ha aumentado, al igual que las tasas de embarazo asociadas con ellos. Los datos de seguimiento de los niños concebidos a través de transferencias de embriones congelados/descongelados han sido tranquilizadores. Así, un metaanálisis publicado en 2012, basado en datos extraídos de 11 estudios observacionales basados en 37.703 embarazos únicos (10.017 y 27.686 embarazos después de la transferencia de embriones congelados/descongelados y frescos, respectivamente), demostró que en mujeres embarazadas después de la FIV/ICSI los riesgos relativos (RR) de baja edad gestacional, parto prematuro, bajo peso al nacer, mortalidad perinatal y hemorragia anteparto fueron inferiores en los embarazos obtenidos con embriones descongelados en comparación con los embriones frescos. Desde entonces se han publicado nuevos estudios que discreparon en los resultados obtenidos como un mayor RR de parto prematuro o una mayor proporción de niños macrosómicos después de la transferencia de embriones descongelados.

Este nuevo estudio se ha realizado con la base de datos anonimizada de la Autoridad para la Fecundación Humana y Embriología del Reino Unido (HFEA) desde 1991 a 2011. Por lo tanto, es un estudio con gran cantidad de datos de embriones tanto frescos como congelados/descongelados (112.432 ciclos) y, además, presenta la disponibilidad de una serie de covariables que también proporciona una oportunidad para ajustar los factores de confusión de una manera que era imposible en los metaanálisis de datos agrupados de otros estudios.

En cuanto a los resultados analizados, se analizaron 95.911 ciclos en frescos y 16.521 ciclos congelados/descongelados, mediante regresión logística multivariante para explorar las asociaciones entre el tipo de embrión transferido (congelado vs. fresco) y los resultados obstétricos y perinatales. Los RR, con intervalos de confianza del 99,5%, se ajustaron a posibles factores de confusión como la edad, la paridad, la duración de la infertilidad, etc.

En cuanto a los resultados, el RR ajustado de bajo peso al nacer y muy bajo peso al nacer fueron todos más bajos después de la transferencia de embriones congelados. Estos hallazgos, similares a los reportados con anterioridad, proporcionan un cierto grado de tranquilidad en términos de reducción en bebés de bajo peso al nacer después de la transferencia de embriones descongelados. Las posibles explicaciones de esto son que las mujeres con embriones excedentes poseen buena reserva ovárica y generalmente tienen un buen pronóstico después del tratamiento de FIV. Además, los embriones crioconservados tienden a ser de buena calidad, con vitalidad que ha sido probada por el procedimiento de congelación y descongelación. La otra posible explicación biológica para el bajo peso al nacer en las transferencias de embriones frescos es la posibilidad de un mayor riesgo de placentación anormal debido a la presencia de endometrio sobre-estrogenizado en ciclos estimulados.

Sin embargo, el RR de tener un bebé de alto peso al nacer fue mayor tras transferencia de embriones descongelados. Hasta la fecha no hay explicación satisfactoria para este fenómeno. Es posible que un mayor potencial de implantación conduzca a una mejor placentación y crecimiento excesivo del feto. También se ha sugerido que los procedimientos de congelación/descongelación pueden desempeñar un papel independiente para el potencial de crecimiento del feto, debido a alteraciones epigenéticas en las primeras etapas embrionarias.

No hubo diferencias en RR de otras variables como parto prematuro y anomalías congénitas. Los autores concluyen que los hallazgos de bajo y muy bajo peso al nacer después de la transferencia de embriones descongelados son consistentes con la literatura y proporcionan seguridad sobre el resultado de los embarazos después de las transferencias de embriones congelados. Sin embargo, destaca el riesgo de alto peso al nacer en estos bebés. Debido a que estos resultados se basan en datos observacionales, se necesitan pruebas adicionales de ensayos controlados aleatorios antes de que se extienda la crioconservación electiva de todos los embriones respecto a la práctica actual de transferencia de embriones frescos.

ENLACE: http://dx.doi.org/10.1016/j.fertnstert.2016.08.047

 

Antonio L. González
Editor Ciencia e Innovación | Artículos

2017-12-01T12:48:56+00:0007/01/2017|Categorías: Ciencia e Innovación, Novedades|