¿Informas adecuadamente a tus pacientes? – Revisando consentimientos tras la última sentencia del TSJ de Valencia.

Redacción RHA Profesional.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (STSJ CV 5511) ha puesto de relieve la necesidad  de revisar la información que ofrecemos a los pacientes de manera que seamos capaces de comunicar todas las opciones disponibles y que puedan conducir a minimizar los riesgos derivados de la realización de técnicas de reproducción asistida.

En concreto  obliga a  indemnizar económicamente a unos padres cuyo hijo, fruto de un proceso de reproducción asistida con óvulo procedente de donante, padece hemofilia.

La hemofilia es una enfermedad ligada al cromosoma X. Por tanto las mujeres (XX) deben tener los dos cromosomas afectados para padecerla. Sin embargo cuando sólo lo está uno, la mujer actúa como portadora, de tal forma que los hijos varones (XY) padecerán la enfermedad.

La novedad de esta sentencia, primera en nuestro país sobre este aspecto de la reproducción asistida, no es el hecho de que no se detectara que la donante era portadora de la enfermedad, ni siquiera que pudiese existir mala práctica clínica, sino que no se les facilitara a los padres una información detallada y por escrito sobre las opciones terapéuticas disponibles para prevenir la transmisión de la enfermedad.

Según los magistrados, “la persona que lee dicho consentimiento informado deduce que se han realizado todas las pruebas necesarias para descubrir y excluir las enfermedades genéticas, infecciosas o hereditarias que se pueden detectar según el estado de la ciencia y, concretamente en el presente caso, la hemofilia, que igual que otras ya es perfectamente detectable”.

Agrega además, “del texto firmado no se desprende que el cribado de las donantes y de los ovocitos se hacen basándose en las meras manifestaciones de la donante (…) además de que a los padres no se les advierte de que existen muchísimas enfermedades detectables sobre las que no se hacen pruebas técnicas y de la existencia de otras muchas que no pueden detectarse, cuestión de especial importancia en supuestos como el presente, sin que esta deficiencia u omisión del consentimiento informado pueda quedar paliada por la posterior posibilidad de acudir al aborto”.

Los magistrados concluyen que “el riesgo de transmisión de enfermedades ha de constar con claridad y precisión en el consentimiento informado que suscriben los padres desde el primer momento sin que, dada su trascendencia, tal información pueda estimarse cumplida por meras manifestaciones relativas a que se les informó verbalmente”.

La sentencia recoge expresamente que “la persona que decide someterse a las técnicas de reproducción asistida, atendida la innegable y enorme repercusión vital que cabe atribuir al resultado, deber ser informada de modo exhaustivo, completo y claro de la posibilidad real de transmisión de enfermedades por la donante a la descendencia”.

La sentencia es novedosa, muy dura, pero clarificadora de cual es el camino a seguir.

Nuestros consentimientos y por ende nuestra información a los pacientes se han basado durante años en una información de nuestras técnicas, de lo que ofrecemos y hacemos, de las posibilidades de éxito, y por supuesto de las posibles reacciones adversas. Sin lugar a dudas el sector de la reproducción asistida ha sido pionero en la sanidad de este país en la implantación del consentimiento informado y del derecho del paciente a ser informado. Hemos sido además autocríticos y nos hemos sometido a comités de ética, a recomendaciones de sociedades científicas, etc.

PERO ESTA SENTENCIA NOS DICE QUE TODO ESTO NO ES SUFICIENTE

SENTENCIA QUE EL PACIENTE TIENE DERECHO A SER INFORMADO NO SÓLO DE LO QUE HACEMOS, SUS RIESGOS Y SUS POSIBLES EFECTOS, SINO DE LAS OPCIONES QUE MINIMICEN DICHOS RIESGOS.

Es decir que tenemos que definir en nuestras Hojas de Información al Paciente las posibilidades de transmisión de enfermedades en nuestras técnicas, incluso cuando estás posibilidades sean iguales o incluso menores que las derivadas de reproducción natural.

El paciente además tiene derecho a que le informemos que existen otras técnicas, que nuestro centro puede que no haga, que eliminen o disminuyan el riesgo de padecer enfermedades.

La sentencia no entra en qué técnicas, ni en la eficacia de estas porque para los magistrados del Tribunal Supremo lo importante es la obligación de informar al paciente de manera fehaciente.

 

Desde la redacción de RHA Profesional consideramos que esta sentencia define un principio básico para nuestro comportamiento a la hora de asesorar a nuestros pacientes:

  • Informarlos claramente de todas las opciones a su disposición potenciando su autonomía.

Pues únicamente de esta forma, con conocimiento, pueden tomar decisiones.

Esto además adquiere una importancia muy relevante hoy en día, más teniendo en cuenta la raíz de la sentencia, un caso de donación de gametos.

En estos últimos años los avances en el campo de la genética han puesto a nuestra disposición toda una batería de pruebas que permiten disminuir los riesgos de padecer enfermedades de transmisión genética a la descendencia; especialmente las de carácter autosómica recesivo. En este sentido los estudios de portadores basados en secuenciación masiva u otros medios cada vez más amplios y eficaces nos permiten realizar análisis de compatibilidad genética (matching genético); información clave a la hora de establecer una estrategia terapéutica que reduzca o prácticamente elimine los riesgos detectados. En este sentido no informar fehacientemente sobre esta realidad que la ciencia ofrece, además de un gran riesgo legal para los centros, significa  privar a los pacientes de su derecho a ser informados y por tanto no darles la posibilidad de elegir disminuir riesgos para la salud de sus futuros hijos.

Redaccion RHA Profesional
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2017-12-01T14:07:21+00:0031/10/2016|Categorías: Novedades, Sector|

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