Experiencias sobre SIRHA: Juan Pablo Ramírez de CEIFER Biobanco

REDACCIÓN | RHA PROFESIONAL
16-01-2019

¿Qué opinión tiene sobre el SIRHA?

SIRHA es fruto de una necesidad legal y social incuestionable, la implantación de un Registro nacional de Donantes y de Actividad. Esto viene siendo demandado por el sector desde la primera aparición de esta figura en la ley de 1988. Sin embargo, el diseño de la herramienta SIRHA, unido a la forma en que se está haciendo la implantación pueden tener consecuencias nefastas, haciendo inútil un gran esfuerzo.

El gran error de SIRHA es haber sido diseñado sin tener en cuenta a los usuarios y la diversidad de ellos, obviando que para la implantación exitosa de SIRHA se necesita la participación y colaboración de todos. En lo que me compete, puedo decir que la opinión de los grandes usuarios, que somos los bancos de gametos, se ha ignorado por completo. De nada sirve disponer de una herramienta tan ambiciosa si luego su complejidad la hace poco práctica, difícil de usar y muy costosa de mantener, tanto para bancos de gametos como centros de aplicación.

El segundo gran problema fue ligar SIRHA a la implantación del código único europeo. Según la normativa europea, se podrían haber elegido dos soluciones; codificar por cada centro o codificar unitariamente y por país. Se eligió la segunda y esto solo se podía hacer mediante una “herramienta centralizada”: SIRHA. Esto no ha hecho más que complicar el funcionamiento de SIRHA, y precipitar su puesta en marcha ante la premura de implantación del código único. En una época en la que la interconexión de datos y la información fluye tan rápido, la centralización de datos no es necesaria para la trazabilidad y como en este caso puede lastrar los sistemas haciéndolos ineficientes y poco rentables.

registro

Juan Pablo Ramírez. Director de CEIFER Biobanco.

SIRHA, además, debería haber sido acompañado de los cambios normativos que el sector demanda y que la ciencia apoya desde hace años, como una regulación basada en datos científicos del número de hijos nacidos vivos, como la regulación de embriones congelados, o de la necesidad de tener un segundo hijo con el mismo donante/a.

La fase de pre-pilotaje se realizó sin tener en cuenta la opinión de los principales usuarios del sistema que son los Bancos de Gametos y la fase de pilotaje actual no deja de ser una implantación encubierta, “poco a poco”, sin ninguna claridad en la misión  de los centros que se han ido sumando. Las peticiones de respuesta a algunas dudas planteadas no son atendidas porque, paradójicamente, no existe un responsable de SIRHA. Algunas de estas dudas son de carácter legal y podrían resultar en un futuro en la parálisis de este gran proyecto.

  • El uso de certificados personales para un uso propio del centro y su relación con la legislación laboral sigue sin respuesta. Seguimos sin saber si es o no una obligación laboral y qué hacer ante una negativa de un trabajador.
  • Esto anterior posibilita y habilita a cualquier trabajador a usar SIRHA fuera del lugar de trabajo. ¿Es esto compatible con las medidas de seguridad a las que nos obliga la legislación actual y quién será el responsable del mal uso: el usuario, el centro o SIRHA?
  • La incongruencia entre ser usuario de SIRHA previo a ser candidato a donante y sus consecuencias. Esto no está contemplado en nuestra legislación que considera  la donación como un contrato entre donante y centro.  La revocación de las donaciones está regulada dentro de este marco jurídico y el donante tendrá que hacerse cargo de los gastos. ¿Pero qué pasará cuando lo que revoque no sean sus donaciones sino su registro en SIRHA y todo el sistema caiga en cascada?

¿Qué aspectos positivos cree que aportará?

El Registro Nacional de donantes unido al Sistema Nacional de Biovigilancia permitirá  controlar nuestra actividad y velar por el buen uso de ella. Por otra parte, hay que recordar que somos el sector sanitario más “vigilado” de nuestro país y con mayor prestigio internacional.

En base a su experiencia, ¿qué recomendaciones haría a la administración respecto al sistema?

Le recomendaría que parara. Que escuchara al sector, a los usuarios y que replanteara la situación para hacer una herramienta útil y que podamos asumir como propia.

¿Qué cambios logísticos ha planteado la incorporación del SIRHA en su centro?

Actualmente, estamos en fase de pilotaje y en un estado de stand-by ante la falta de respuestas a las dudas planteadas. Cuando el programa esté implantado supondrá que las más de treinta personas que trabajan en nuestro centro deberán ser usuarios de un sistema ineficiente y no integrable con nuestros programas informáticos actuales, provocando  un gran cuello de botella en nuestro trabajo.

¿Qué herramientas cree que facilitarían su implantación?

No se trata de herramientas sino de un mal planteamiento inicial de la actual SIRHA. En mi opinión, hay tres grandes medidas para hacer una herramienta útil, ágil y asumible por los usuarios, tanto a nivel de metodología como de costes. Y son las mismas que demandamos en la primera fase de diseño.

  • Relegislar el código único y usar el código de centro.
  • Limitar sólo las notificaciones de los centros de recepción a las propias del Sistema de Biovigilancia.
  • Limitar el número de donaciones, cuarenta en donantes de semen y seis en donantes de ovocitos, lo cual controlará estadísticamente el número de hijos nacidos.

Por otra parte, a nivel técnico hemos reportado cuestiones que pueden ser una gran fuente de errores, como la imposibilidad de ver datos de identificación, como DNI, una vez ejecutada el alta, la ausencia de una API para intercambiar el código único con nuestros programas informáticos, que el aprendizaje tenga que realizarse sobre casos reales, etc.

¿Cómo cree que debería contemplar el SIRHA a donantes de gametos de otros países (importación de semen y ovocitos)?

Aquí la gran cuestión no es como los debe contemplar sino como los contempla. El diseño y funcionamiento de SIRHA  hace imposible el uso de donantes que no sean usuarios y hay que recordar que estos deben pedir su ingreso en SIRHA de forma voluntaria y hacerlo previamente a ser usuarios de un banco de gametos. Incluso si el alta se hace desde el propio centro, el procedimiento implícito es el mismo, primero se es usuario de SIRHA y a partir de ahí de un banco de gametos. Además, hay que recordar que para participar en SIRHA, tanto bancos de gametos como centros de aplicación deben de estar dados de alta y para ello deben cumplir los requisitos impuestos por la legislación española.

En mi opinión, SIRHA hace en la práctica imposible poder usar donantes extranjeros, aunque eso no impide, y aquí otra gran controversia, que si proceden de países de la UE  puedan distribuirse libremente en España.

2019-02-27T15:27:26+00:0012/02/2019|Categorías: Sin categoría|

Déjanos tu comentario