Estudio longitudinal que investiga el papel de los conflictos de decisión y arrepentimiento y el ajuste psicológico a corto plazo después del fracaso del tratamiento de FIV.

ROCÍO FUENTES | Enfermería CEIFER Biobanco

 

Si cualquier tratamiento médico es fuente de activación estresante para el paciente, el de reproducción asistida lo es especialmente. El inicio de la intervención terapéutica sobre un aspecto tan íntimo como la capacidad reproductiva es vivido, emocionalmente, en muchas ocasiones, como la cesión de un elemento de control personal importante en manos del médico. Esta sensación subjetiva de pérdida de control suele verse incrementada por el sentimiento de fracaso personal y culpa, que suele afectar al miembro de la pareja al que se le diagnostica el problema, y se agudiza hasta el extremo, si el diagnóstico es ambiguo, como en los casos de infertilidad de origen desconocido.

La pareja entra en un mundo nuevo, en el que la toma de decisiones se convierte en una parte integral de su vivencia cotidiana. Dudas y esperanzas sobre las opciones terapéuticas: miedo al fracaso, soledad y ocultamiento social del problema entran a formar parte del bagaje emocional de los pacientes. No es por tanto raro encontrar expresiones emocionales de aislamiento social y personal, culpa, ansiedad, depresión y problemas en la relación de la pareja.

Hoy se sabe que entre el 25 y el 65% de los pacientes sometidos a tratamientos de reproducción asistida presentan en algún momento síntomas clínicos de cierta significación, con predominio de la ansiedad y, también síntomas de depresión, desesperanza, culpabilidad, baja autoestima.

Aunque hay estudios que han investigado la toma de decisiones relacionadas con los tratamientos en mujeres estériles, poco se sabe sobre las consecuencias en la salud mental de estas pacientes del conflicto de decisiones (estado de incertidumbre que siente una persona al tener que elegir entre acciones diversas que implican riesgo, pérdida o supone un reto para los valores personales, debido a que las diferentes alternativas ofrecen beneficios y riesgos) y el conflicto de arrepentimiento (estado de incertidumbre, de sentimiento de pena por no haber obtenido lo que el individuo imagina que podría haber obtenido, implica un sentimiento de culpa por lo ocurrido) después de un ciclo de FIV sin éxito.

Se realizó un estudio durante un período de 3 meses con mujeres estériles que no habían quedado gestantes tras recibir una transferencia de embriones productos de un ciclo de FIV (T0 día de la confirmación de no gestación). Se determinó el grado de conflicto de decisiones  en el momento de tener que decidir si seguir con el tratamiento o abandonar (T1) y el conflicto de arrepentimiento a los 3 meses de T1 (T2). Se evaluó nivel de depresión, ansiedad y Calidad de vida relacionada con la fertilidad (FRQOL) en los tres tiempos. Un total de 151 participantes completaron todos los puntos de tiempo. La edad promedio de las participantes fue de 37,2 años, y habían tenido 1,1 ciclos (rango: 0-8) en promedio en el momento de del estudio. La duración del estudio fue de 2 años.

Se comprobó que las mujeres que había sufrido un elevado grado de conflicto en la toma de decisiones (T1) tenían peor calidad de vida. Este efecto negativo se podía explicar en gran parte (estaba mediado) por el arrepentimiento que sentían las mujeres (T2) de la decisión tomada de someterse al tratamiento. Pero esta explicación solo se daba en mujeres que no tenían embriones congelados en ese ciclo. En las mujeres que se si tuvieron embriones congelados el conflicto de arrepentimiento no se relacionaba con su salud mental.

Los resultados muestran por primera vez cómo el efecto negativo en la salud mental que tiene el conflicto de decisiones puede modificarse según las características clínicas (como es la disponibilidad de embriones congelados). Ya que en mujeres con embriones congelados el conflicto de arrepentimiento no repercutió en su calidad de vida, y si lo hizo en mujeres que no tuvieron embriones congelados.

Los profesionales de la salud debemos ser conscientes de las consecuencias a nivel psicológico de la esterilidad y sus tratamientos, de las dificultades de toma de decisiones en estas parejas, así como las diferencias individuales en la asimilación del fracaso en los tratamientos. No todas las parejas son iguales, por lo que el abordaje psicológico deberá adecuarse a cada una.

ENLACE: https://humrep.oxfordjournals.org/content/31/12/2772.abstract

Rocío Fuentes
Enfermería y cuidados en | | Artículos

2017-12-01T12:52:46+00:0006/01/2017|Categorías: Ciencia e Innovación, Novedades|

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