El vínculo afectivo se hace, no nace: ¿Es necesario desvelar la identidad del donante para que se desarrolle un buen vínculo entre padres e hijos concebidos por donación de gametos?


 

AINHOA BÚA


15-11-2019

El colectivo que defiende no anonimato en la donación de gametos esgrime con frecuencia que no se puede tener una relación familiar fuerte ocultando información vital para la descendencia. Explicando que no desvelar el origen crea tensiones familiares fácilmente perceptibles por los niños. No desvelar mina las relaciones paterno y materno filial.

En países donde existe el anonimato desde hace más de 40 años (como España) ningún estudio ha encontrado diferencias en cuanto al bienestar psicológico y familiar al comparar hijos concebidos por donación de gametos, con los concebidos naturalmente. A este respecto cabe destacar que, si realmente fuera perjudicial el anonimato, el efecto familiar negativo ya se hubiera puesto en evidencia. Además, las tasas de revelación en aquellos países donde la ley establece el no anonimato, no superan el 5% en la mayoría de los casos.

vínculo afectivo

A pesar de un cambio en las actitudes profesionales y sociales hacia la apertura en la última década, la evidencia muestra que las tasas de revelación en las familias que recurren a donación de gametos son relativamente bajas en las parejas heterosexuales, pero más altas en madres solteras y homosexuales. Este último aspecto no se relaciona con el hecho de haber utilizado donantes anónimos o conocidos, si no con la necesidad de explicar la ausencia de una figura paterna en el hogar.

La investigación psicológica respalda el punto de vista de que una relación genética no es esencial para una buena crianza social o un desarrollo emocional satisfactorio en los hijos. Los estudios realizados hasta el momento aportan resultados muy variables y poco concluyentes. Algunos refieren que el funcionamiento familiar (scores) es superior en donde se desvela el origen, pero ningún estudio ha detectado disfuncionalidades en las familias donde no se cuenta el origen. De igual manera ocurre en los estudios en los que los niños fueron informados por los padres de su origen comparadas con aquellas donde los niños se enteraron accidentalmente. Obteniendo mejores puntuaciones las primeras familias, pero en las segundas se encontraron puntuaciones moderadas altas, sin detectar anomalías funcionales. Se ha encontrado también lo contrario, es decir, más dificultades en las relaciones familiares en niños que conocen su origen que los que no. Pero en ningún caso alcanzando puntuaciones significativas.

¿Y revelar la forma de concepción?

La revelación del origen, es decir, informar a la descendencia acerca de cómo han sido concebidos, sí se considera importante para el desarrollo de un vínculo afectivo seguro, ya que en una relación afectiva siempre es mejor no tener secretos. El hecho de ocultar información crea una distancia entre quien no sabe y quien no quiere contar, por tanto, las relaciones familiares cuanto más sinceras sean, más cercanas resultan. Además, la constancia por preservar el secreto genera ansiedad y desgaste emocional en los padres.

La práctica clínica en España recomienda que los padres revelen el modo de concepción de sus hijos, sin embargo, la recomendación no es revelar la identidad del o la donante, si no normalizar y naturalizar la ayuda que han recibido para poder formar una familia.

Por tanto, la discusión debería diferenciar este hecho, ya que defender el anonimato no consiste en defender el mantenimiento del secreto familiar. Si creemos que revelar el modo de concepción es importante para las relaciones familiares, entonces centrarse en prohibir el anonimato podría no ser la mejor estrategia para proteger los intereses de las personas concebidas por donación de gametos. Curiosamente, la evidencia sugiere que los temores sobre la posible ruptura de la relación entre padres e hijos y los efectos negativos en la estructura familiar, a menudo se dan como razones para no desvelar. El miedo a que los hijos reclamen conocer a su donante puede provocar precisamente aquello que el no anonimato pretende evitar, es decir, el mantenimiento del secreto acerca del origen.

El anonimato permite que los padres se sientan seguros, y actúen sabiendo que su autonomía se ha respetado. Vivir sin la amenaza de la aparición de un tercero en la relación familiar transmite una confianza que ayuda a establecer vínculos familiares. El niño necesita unos padres fuertes, sin desajustes emocionales, que no estén preocupados por la amenaza que supone una figura externa. Además, es muy probable que el donante no quiera conocer al niño, o que éste no cumpla las expectativas que se ha ido creando de él, lo que puede suponer una fuerte frustración.

El anonimato no afecta al vínculo familiar

Si a pesar de lo comentado anteriormente, se sigue manteniendo que no se puede mantener una relación familiar sana y estrecha sin desvelar el origen y conocer al donante, no se entiende por qué en los países donde el no anonimato es posible, no existe un mandato legal de obligar a los padres a desvelar el origen biológico a sus hijos. Si no existe, es probablemente porque realmente conocer el origen biológico no tiene ninguna importancia para establecer vínculos familiares. En definitiva, ofrecer la identidad del donante indicaría que hay una relación significativa, una unidad, creando expectativas y un vínculo al menos en el plano simbólico.

Mantener el anonimato permite a los progenitores el control de su futuro pues siempre serán ellos quien tomen la decisión de desvelar o no. La pérdida del anonimato puede obligar a los progenitores a desvelar el origen biológico, haciéndoles sentir culpables de no hacerlo, y de restar oportunidades a su descendencia, pues se transmite la idea de que la genética es lo más importante. Si se mantiene el anonimato por ley, siempre los padres podrán actuar libremente sin ser presionados.

En conclusión, y desde el punto de vista psicológico, se recomienda revelar la forma de concepción de los hijos, pero no la identidad del o la donante. Consideramos que los esfuerzos legales y sociales actuales deberían centrarse en trabajar este aspecto con las familias que han decidido someterse a un tratamiento con donación de gametos. Resolver dudas respecto al futuro, el miedo al rechazo, el duelo por la propia genética, etc., son factores determinantes a la hora de formar el vínculo paterno y materno filial, ya que padres felices igual a hijos felices, nunca al revés.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Berg, A. O., M. A. Baird, J. R. Botkin, et al. (2009). National Institutes of Health State-of-the-Science Conference statement: Family history and improving health. Annals of Internal Medicine 151 (12):872–7. (Ver artículo)

Clark, B. (2012). A balancing act? The rights of donor-conceived children to know their biological origins. Georgia Journal of International and Comparative Law, 40 (3), 619-661. (Ver artículo)

2019-11-21T10:59:56+00:00 19/11/2019|Categorías: Destacados, Sector|

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