Las 5 “no-verdades” sobre el derecho del “no-anonimato”.


 

JUAN PABLO RAMÍREZ


04-03-2020

registro

Recientemente el comité de Bioética de estado español se ha pronunciado sobre si los hijos nacidos mediante técnicas de reproducción asistida tienen derecho a conocer sus orígenes biológicos.

A lo largo de más de cincuenta folios de farragoso argumentario, donde estrujan leyes y principios de bioética, donde se atribuyen conocimientos sobre la reproducción asistida que no corresponden con la realidad, donde todo su discurso va creando un ambiente negativo contra esta actividad y contra el derecho de la mujer a reproducirse usando algunas de las técnicas de reproducción asistida, llegan a una serie de conclusiones que parecen escritas de antemano.

Informe del Comité de Bioética de España sobre el derecho de los hijos nacidos de las técnicas de reproducción humana asistida a conocer sus orígenes biológicos

“El deseo de ser madre y padre no es un capricho”

Para este comité, cuando una pareja o una mujer acude a otro país para hacer uso de técnicas de donación de gametos lo hacen para mantener un negocio basado en el “turismo reproductivo”, y lo hacen al amparo de la legislación más favorable para las personas, se entiende en este caso la española, que, según este comité, es la más “permisiva”. Para ellos, esto es un negocio que no se puede mantener a toda costa ya que menoscaba los derechos de la parte más vulnerable, el hijo nacido de las técnicas de reproducción humana asistida. Por supuesto, para impedirlo hay que implantar una legislación común para todos los países.

Que una comisión de Bioética utilice esta terminología tan peyorativa y que lo haga de una forma tan beligerante, extralimitando su función y acusando a todo un sector de vulnerar los derechos de hijos, resulta indignante y no hace más que poner de manifiesto su ideología absolutista, la imposición de sus ideas, o de sus propios principios bioéticos a todas las personas y, por supuesto, para poder conseguirlo a todos los países.

Los que convivimos con parejas y mujeres que quieren ser madres y padres sabemos que acuden a España y otros países para eso mismo: ser madres o padres. Y lo hacen porque su país se lo impide, o porque haciendo uso de su libertad lo han decidido así. Y de nuevo, y haciendo uso de su libertad, habrá personas que aprovechen o no para hacer turismo. Si vienen a España quizás sea porque es la legislación más progresista y garantista, “no más permisiva”.

Dice este comité textualmente que ” …. la historia de la lucha por los derechos y libertades, nos recuerda que, habitualmente, muchos de éstos se conquistan pese al silencio de los más vulnerables que, obviamente, no disponen de los medios materiales y personales para trasladar a la opinión pública cuál es su realidad. Lo que probablemente haya sucedido en el ámbito de la reproducción humana asistida.”

Gracias, comisión, por tu informe. Con tu trabajo y con la repercusión mediática generada, has conseguido sembrar en nuestra sociedad la sospecha sobre un sector; sembrar el miedo a madres y padres a los que has hecho creer que sus hijos no son normales; sembrar la inquietud a futuras madres y padres que se planteaban tener hijos y que tendrán que decidir entre tener hijos “anónimos” anormales viajando a otros países o  hijos “no anónimos” y que supuestamente serán “normales”.

Las 5 grandes “no-verdades” en las que se apoya el informe

1. El anonimato aumenta el riesgo de enfermedades

La comisión basa buena parte de su argumentario en el derecho de protección del menor y en las leyes dispuestas para ello, derecho que nadie de nuestra sociedad discute en la actualidad.  Lo que creemos más que discutible es hacer creer que el anonimato supone una desprotección de los derechos de un menor. El informe y su “peculiar” interpretación del principio de beneficencia, transmite a la sociedad y agentes económicos (compañías de seguros, empresarios, etc) la idea de que estas personas tienen más probabilidades de trastornos psicológicos, y mayor probabilidad de enfermedades, pues no podrán prevenirlas. Por supuesto, generaran más gasto sanitario que la población general. La discriminación está servida.

La realidad, tras cuarenta años de uso del modelo del anonimato, es muy distinta. Son muchas las publicaciones que concluyen que los hijos nacidos fruto de donación son absolutamente normales. Publicaciones y trabajos científicos que no tienen cabida para la comisión, como tampoco haber conocido la opinión y los datos de los verdaderos expertos, los bancos de gametos, que, una vez más, no han sido preguntados por la actividad de la que son protagonistas.

De habernos preguntado se les hubiera explicado que no es verdad que para evitar enfermedades haya que conocer la identidad del donante. Que estas enfermedades no se van a producir solo a partir del cambio legislativo que promulgan, sino que desde siempre, bancos de gametos y centros han colaborado estrechamente para resolver cualquier problema, y siempre en beneficio del hijo nacido. Ni tan siquiera ha sido nunca necesario el uso del desafortunado artículo 5.5 de la ley de reproducción del que tanto habla esta comisión. Para la resolución de los casos, incluso se ha contactado con donantes, que nunca se han negado a ayudar a ese niño. Que dudamos que cuando estos mismos casos se quieran resolver por los propios usuarios y sus familias, se consiga el mismo éxito. Les preguntaríamos si han valorado que el donante, simplemente, y haciendo valer sus derechos “no abra la puerta”.

Por otra parte, les habríamos explicado que los bancos de DNA y el registro de donantes ya existen y que buena parte de los centros españoles ya remiten a este último sus datos, tanto de donantes como de usuarias de la técnicas. De esta forma, no hubieran incurrido en un acto más que lamentable de desinformación a la opinión pública en su nota de prensa de 15 de enero de 2020.

2. Adopción y Donación son equiparables

El informe vuelve a equiparar donación con adopción, manifestando que son diferentes para, a continuación, en un acto de malabarismo, igualarlas, sin entrar a analizar las grandes diferencias. La mayoría de la adopción que se hace en España es internacional, muy a menudo adopción entre razas, donde es evidente la necesidad de que los niños conozcan su origen, incluso que lo visiten físicamente. La adopción nacional se produce por lo general con niños no bebes, de familias desestructuradas. Ninguna familia “estructurada” da en adopción hoy un hijo. Pero además, hay un segundo factor que esta comisión elude y que diferencia adopción con donación. La figura de la madre, también del padre, pero sobre todo de la madre. En adopción hay un pasado a conocer de la relación madre-hijo. La gran pregunta es por qué mis padres, por qué mi madre me dio en adopción. En donación el debate se centra en un tema de genes, al que esta comisión concede una vital importancia, colocándola en un acto incalificable al mismo nivel que la relación madre-hijo.

Por otra parte, la terminología usada no hace más que crear una confusión al no diferenciar claramente dos posibilidades bien distintas. Por un lado, el conocer que los genes proceden de un donante, y por otro, conocer la identidad del donante, sus nombres y apellidos. Lo primero es una realidad existente “desde siempre” y son cada vez más los padres del niño nacido por donación que deciden hacerlo, incluso cuando aún son menores.

Con actuaciones como las de este comité, existe un peligro real de que esta tendencia se invierta y los hijos tengan que descubrir de forma casual y en su mayoría de edad una realidad ocultada por los padres. Quizás lo que afecta a los hijos es descubrir la ocultación de su origen, descubrirlo a destiempo y no, como afirma esta comisión, el nombre y apellidos de la procedencia de los genes.

3. Europa aboga por la eliminación del anonimato

El escenario europeo no es tan claro como parece hablar este informe. El anonimato estricto sigue siendo la ley en 18 países. En algunos países, el anonimato se aplica a los donantes en el momento de donar, pero los niños nacidos pueden tener acceso a la identidad de los donantes cuando son mayores, a una edad determinada (Austria, Croacia, Finlandia, Malta, Portugal, Reino Unido). En Alemania y Suiza, donde no se permite la donación anónima, los receptores pueden traer su propio donante para proporcionar óvulos solo para esa pareja. Esa es la práctica que esta comisión fomentará muy posiblemente de forma indirecta; el donante a la carta para uso exclusivo de mujeres y parejas con capacidad económica para afrontar el gasto.

Curiosamente, un organismo de la  Unión Europea, que no ha sido capaz de promulgar una normativa única que permita a las mujeres que desean tener una maternidad en solitario y a parejas de mujeres el derecho a la reproducción asistida, ha emitido un informe para eliminar el anonimato. Quizás si los lobys de presión que rodean normalmente las decisiones de estos informes europeos, donde pugnan intereses ideológicos, lucha entre distintas culturas sociales y por supuesto económicos, lucharan por solucionar los problemas a los ciudadanos, tendríamos informes y legislaciones centradas en los ciudadanos, más útiles y menos discutibles.

4. La pérdida del anonimato no compromete la atención a los pacientes

El informe quiere hacernos creer que en aquellos países que cambiaron el modelo hacia el no anonimato no ha habido problemas para resolver la demanda de pacientes. Lo hace diciendo textualmente que entre los modelos más flexibles de reproducción humana asistida se encuentran el nuestro y el británico y precisamente este último suprimió hace ya años el anonimato, sin que el acceso a las técnicas sea ahora inviable o imposible.

El informe dice la verdad cuando afirma que no es imposible pero no cuando habla de inviable. Son infinidad las mujeres británicas que acuden a clínicas españolas o de otros países para los procesos de donación. Además en un reciente artículo, publicado en el British Medical Journal (The ethical case for non-directed postmortem sperm donation) , que pueden ver en esta misma revista RHA (Análisis de la donación voluntaria de semen post-mortem) se aboga por potenciar la donación de semen en hombres fallecidos como forma de solucionar la escasez de donación en Reino Unido.

¿Puede haber algo más absurdo que esto?

5. La gran omisión

La comisión de bioética acaba su informe afirmando “..en definitiva, la propuesta que aquí recogemos no solo debiera suponer un cambio legal, sino, sobre todo, un verdadero cambio de cultura en el ámbito de la reproducción humana asistida y de las relaciones entre los padres, los hijos nacidos de las técnicas de reproducción humana asistida y los progenitores”.

Realmente es lo que se quiere pretender, un cambio de cultura y de las relaciones familiares. Un modelo en el que el valor de los genes impere sobre el que llaman crianza y que el significado de madre y padre tenga apellido, paternidad y parentalidad. Pero se ha olvidado de lo más importante en este asunto. Han omitido el análisis de ese modelo que quieren implantar e imponer, incluso de los problemas bioéticos asociados.

El modelo del anonimato, del que tenemos experiencia y conocimientos de los últimos cuarenta años. Un modelo aceptado por nuestra sociedad, respaldado por trabajos científicos que contradicen los problemas de los que habla esta comisión, que, además, está respaldado por una fuerte cultura de la donación y altruismo y que ha hecho a España líder en todo tipo de donaciones. Cultura de la donación que abarca además a otros tipos de donaciones, con una Organización Nacional de Trasplantes líder y ejemplo mundial.  Por supuesto, como en todas las normas, legislaciones y culturas habrá excepciones. Habrá usuarios, en este caso hijos, que se sientan afectados.

Pero veamos las consecuencias del modelo alternativo no analizado.

El menor nacido de la donación tiene familia, padres, hermanos, abuelos, tíos y primos. Pero además en un futuro,  procrearán menores,  y estos a su vez más menores. Los donantes también tienen el mismo escenario en su línea de sucesión.

El que un hijo, cuando ya no es menor, contacte y consiga relacionarse con un donante no solo implica al hijo y donante sino a las familias del donante y del propio hijo. Se establece un nuevo modelo de relación, donde el derecho a la intimidad de dos familias está en poder de una sola persona, a la que se trata de proteger de unos supuestos traumas y problemas. Sin embargo, se elude la valoración de los problemas nuevos que se podrían generar, de orden psicológico, incluso médico, de dos familias completas.

El derecho de un hijo a conocer al donante no asegura que este tenga obligación de querer hacerlo. Este asunto no puede ser pasado por alto en una comisión de bioética, salvo que alguien crea que no habrá graves consecuencias psicológicas para alguien que cree ser rechazado por su “pasado genético”, al que esta comisión, recordemos, concede vital importancia.

El rechazo del donante podría tener además implicaciones clínicas. Hasta ahora la solución de problemas no implicaba la pérdida de anonimato e intimidad y era llevada por profesionales. El celo del donante de no perder su intimidad y el hecho de participación en las posibles soluciones de las familias, podría cerrar esta vía.

Tampoco se han evaluado los daños para donante y su familia, ante de insistencia del hijo, en querer conocerlo o en avanzar la relación más allá de lo permitido por el donante y su familia. Incluso si el contacto es del hijo con otras unidades familiares del donante, sin el consentimiento de este y aquellas. ¿Acaso alguien se plantea que esto no ocurrirá en muchos casos?

CONCLUSIONES

Las parejas y mujeres que han necesitado de gametos donados para ser madres y padres, y sus hijos no merecen ser considerados como víctimas de un “negocio” que les ha perjudicado de por vida. Ni tampoco las futuras parejas y mujeres que viajen a otros países en busca de donantes anónimos, deben ser considerados padres y madres irresponsables que anteponen sus principios al bienestar de sus hijos. Al contrario, siempre serán el ejemplo de que la paternidad y maternidad es mucho más que la transmisión de unos genes, “santificados” por esta comisión.

Pero aun peor que esto, es que la implantación del modelo cultural y de relaciones familiares que quiere implantar esta comisión de bioética no ha sido analizado. No se han valorado los posibles efectos dañinos, tanto de orden psicológico como médicos, en hijos, donantes y sus respectivas familias. Simplemente se está haciendo creer que el modelo del no-anonimato conseguirá por fin hijos normales, sin descartar que el daño que ocasiona sea mayor que el que se pretende evitar y realmente no solo no se obtengan hijos normales, sino que además se obtengan familias anormales.

La REPRODUCCIÓN ASISTIDA también es conocida como MEDICINA REPRODUCTIVA. Al igual que en el resto de actividades médicas hay una dualidad de servicios, los del sector público y privado. Las normas que rigen en este sector son las mismas que en el resto de la medicina. Lo que distingue a la REPRODUCCIÓN ASISTIDA es que es uno de los sectores más prestigiosos de nuestro país, líder mundial en la calidad de los servicios que presta, con profesionales de gran prestigio internacional.

El sector de la REPRODUCCIÓN ASISTIDA, no se merece este trato. Pero sobre todo, el ciudadano no se merece ser desinformado y confundido a base de NO-VERDADES.

2020-03-08T08:01:44+00:00 04/03/2020|Categorías: Destacados, Sector|

2 Comentarios

  1. Marga 07/03/2020 en 09:55 - Responder

    Por qué tienen que alterar un sector de la medicina que funciona y del que están muy contentos los usuarios?
    Por qué no preguntan a los padres de hijos nacidos con donación de gametos?
    Por qué no escuchan a las partes implicadas?
    La bioética es diálogo permanente. Qué bioética aplica esta comisión?
    Algún miembro del comité ha tenido hijos con donación de gametos?

    • Redacción RHA Profesional 08/03/2020 en 09:07 - Responder

      Quizás porque vivimos una época en la cual el estado invade nuestras vidas, “tutelándonos” en función de su ideología.

      Quizás porque los dos extremos de la ideología, política y de pensamiento, en el fondo lo que desearían es eliminar la donación de gametos.

      Quizás porque este no es un tema bioético sino de modelo cultural en el cual Europa no puede imponer un modelo o pensamiento único.

      A pesar de todos los quizás, sería justificable el cambio de modelo si realmente los argumentos esgrimidos fueran verdad.

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